El Junco es un pueblo en medio del camino que lleva desde Liborina hasta Sabanalarga en Antioquia, en medio de las montañas que bordean el cañon del río Cauca, en medio de un mapa sin puntos fijos.

Ganador del concurso Antioquia para verte mejor del año 2009 en la categoría Documental Aficionado.

domingo, 27 de abril de 2008

El Junco de Juan David





(Ahora, y antes) para mí que es El Junco

por Juan David Escobar

Para mi el junco es cualquier parte, eso si es cierto. (Todos llevamos un junquito en el corazón).

Por más citadino que seas, por tu sangre corre estirpe montuna, alguien de tus antepasados nacieron en las montañas.

Mi familia es de Salgar, Concordia y Bolívar, pueblos de Antioquia, tierras cafeteras. Vivian en finquitas a 3 o 4 horas en mula. Se comía quesito entero al desayuno, arepa hecha en fogón de leña, frutas, y plato de frijoles en las noches todos los santos días.

Yo no se nade nanas, lo más parecido fueron mis primas que cuando crecieron se fueron para otros fogones.

El Junco es el lugar de Ana María, pero yo viaje con mi imaginario, la acompañe como contador de historia que soy, como amigo, como viajero, como pobre y campesino, como camarógrafo que mira y que es nada sin una cámara en la mano.

Ahora el Junco es un poco mío, también, y pronto de ustedes, pronto.

viernes, 18 de abril de 2008

Un atardecer jugando en el morro de El Junco





Tres calles entre las montañas

¿Dónde queda El Junco?



Por Ana Maria Vallejo

Cuando yo estaba chiquita veía a Nena (Elena Bedoya, mi nana, 54 años, me vio nacer, crecer, mi mama numero 2) venir los festivos de El Junco. El Junco quedaba muy lejos, porque ella siempre llegaba tarde, según ella la carretera era muy mala, y los carros apenas cabían en la vía. Era muy miedoso ir. Mi papa le decía en tono de charla que en El Junco el policía tenía una pistola de cartón. En El Junco no pasaba nada, ¿que podía pasar en el El Junco?

Cuando Nena se iba de vacaciones, ella además casi no podía llamar. Cuando podía era que la telefónica estaba en servicio, pero que vaina, era muy caro llamar. Además si uno la llamaba, uno preguntaba por Elena Bedoya, y ella iba en 5 minutos, cuando uno repetía la llamada.

Así era El Junco. Para mí, un lugar lejano, mítico, de donde nena y sus comadres venían, de donde contaban historias, a donde volvían donde sus abuelas y tías que no estaban en la ciudad, donde sembraban el terrenito con el café, la carguita que vendían en octubre, de donde traían una morcilla deliciosa y unos chorizos no me olvides, inigualables. O donde Nena soñó tener su casa propia. O rosita su finquita, donde Lola creció, crió sus hijos, de donde Saúl, el mono, venía cada ocho días a la ciudad para llevar verduras. Donde todavía hacían arepas de maíz, maíz, cocinadas en fogón de leña.

Luego entendí donde quedaba el junco. Ahhh! Que si, que por Sabanalarga, que eso queda al final de una carretera que se toma por Sopetran, que hay que pasar por Liborina y que ahí a una media hora antes de Sabanalarga, quedaba El Junco. Que por supuesto El Junco quedaba en Antioquia y que eran cerca de 5 horas de camino, cuando la carretera estaba buena y no había varados en el camino.

Luego mire a El Junco en GoogleMaps. El Junco, no existe en el mapa. El Junco como vereda no sale, ni como caserio, ni como punto de referencia. Si se ve Sabanalarga, pero desde Liborina hasta Sabanalarga no hay trazo de camino, ni carretera.

Primera confirmación: El Junco podría ser el final del mundo, un lugar perdido en medio de la nada, pero metido en mi imaginación de niña. Había que llegar hasta El Junco.

24 años de vida y fui a conocer El Junco.


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Volver del Junco

Y volví del Junco.

Muchas sonrisas, un calorcito adentro de haber estado allí. Donde, como me dijo alguien, la gente y la naturaleza son tan sabias... tan bonitas.

Volver del Junco es saber que una vida mas simple y mas tranquila, con otros tiempos, es posible.

Es tener en mi cabeza historias, experiencias, gente, que ya no está más en el olvido. Porque si alguien puede recordar, evita que la memoria haga de las suyas en el tiempo.

Y ahora el Junco, es también mío.



JUNCO 1.

(Del lat. iuncus).

1. m. Planta de la familia de las Juncáceas, con tallos de seis a ocho decímetros de largo, lisos, cilíndricos, flexibles, puntiagudos, duros, y de color verde oscuro por fuera y esponjosos y blancos en el interior; hojas radicales reducidas a una vainilla delgada, flores en cabezuelas verdosas cerca de la extremidad de los tallos, y fruto capsular con tres ventallas y muchas semillas en cada una de ellas. Se cría en parajes húmedos.

2. m. Cada uno de los tallos de esta planta.

3. m. Bastón para apoyarse al andar.

4. m. Planta de la familia de las Ciperáceas, abundante en toda España, con rizoma rastrero, tallos cilíndricos finamente estriados e inflorescencia formada por varias cabezuelas globosas, de flores muy pequeñas y situada cerca del ápice del tallo.

JUNCO 2.

El Junco es un corregimiento del Municipio de Sabanalarga, Antioquia. Un pueblo de Colombia.
Ubicado a 125 Kms de la ciudad de Medellin.

El Junco, está adentro, entre las montañas de la cordillera central de Los Andes. Cerca al Rio Cauca.

Sus actividades económicas están basadas en la agricultura y la ganadería. Principalmente el café.

Su nombre proviene de Pedro Junco, un indígena que habitó estas montañas, pero también de unas ramas que crecen en los lugares húmedos cercanos al pueblo. Por que según dicen, en el Junco hace muchos años antes había muchas lagunas.